Gestos románticos para ganar la espalda

Estudiante de Intercambio (Parte 3) [O]

2018.08.28 17:18 allianceMcloud Estudiante de Intercambio (Parte 3) [O]

Parte 1
Parte 2
En ese preciso instante opté por tirar todo por la ventada y tomé una actitud desenfrenada. Lo había pensado y no creía capaz a M de hacer lo que planeaba, trataría de olvidarlo todo y me enfocaría en tener una buena noche con mis amigos. Acabamos de comer, hablamos de nuestra semana, planeamos hacer senderismo y viajar antes de navidad, bromearon y ridiculizaron la situación actual intentando hacerme sentir mejor. Los mire a todos y me di cuenta que era imposible que hubiera escogido tan bien este grupo, tan diverso, diferente y agradable. Por esa razón, decidí sacar el tequila que había guardado para cuando me llegara mi carta de aceptación.
Tomamos y mucho, tanto que hubo un par que tuvieron que retirarse antes, jugamos los típicos juegos de borrachos que solo hacían que tomaras más. Recuerdo que nos reímos muchísimo y posiblemente por eso y el actual grado de alcohol en mis arterias, no me percate que M había salido con Thomas a fumar y que habían tardado tanto que algunos ya estaban desesperados pues solo los esperábamos a ellos para poder irnos.
Cuando regresaron ya estábamos todos listos para salir e ir algún lugar a bailar y a seguir tomando, quizá a encontrar a más gente y posiblemente tener la suficiente suerte como para no regresar solos a casa. Mientras nos dirigíamos a nuestro bar favorito que se encontraba justo enfrente de los dormitorios una amiga me preguntó sí sabía que estaba pasando con Thomas y M, ya que estaban agarrados de la mano y se mantenían alejados del grupo, además de que cuando fue al baño no los había visto en el balcón, le conteste que no sabía nada al respecto. Supuse que al final ella había reconsiderado su plan y habían acabado juntos en su habitación o algo parecido. Pensé que tal vez sus intenciones habían sido otras desde un inicio y solo había armado toda esa obra para que no la interrogase o molestase por querer acostarse con Thomas. Después del comentario me sentí mucho más tranquilo, además de que ahora otra persona sabría que si le pasaba algo a Thomas la persona a la que automáticamente acudirían seria a M y no a mí.
-Bueno me parecía desde un principio que harían una linda pareja, además de que ya más de una vez me había pedido consejos para acercarse a Thomas y hoy nos mensajeamos antes de la cena para hablar al respecto. Mi amiga siguió con la plática intentando sacarme alguna información al respecto.
-Pues, ya que insistes, no lo sé, la última vez que salimos todos, vi a Thomas muy cerca y encariñado con una chica con la cual se sigue hablando y yo pensé que M era un ser asexual por convicción. Acabe esta oración y me reí un poco.
-La verdad es que siempre pensé que M estaba clavada contigo o que había algún tipo de fricción entre ustedes dos, por eso mismo pregunto, porque si alguien sabe algo de M eres tú, pero bueno tal vez estoy exagerando.
-Claro que no, somos solo amigos, además M es una mujer increíblemente inteligente como para querer algo conmigo y aparte su lista de pretendientes ya es lo suficientemente larga. Justo acabe de hablar cuando mi amiga me abrazo y me dio unas palmadas en el hombro.
Si soy honesto, la verdad es que ya antes había considerado lo que me decía mi amiga pero después de lo que ocurrió esa noche me quedo más que claro que M no sentirá nunca nada romántico por nadie, más que por ella y sus principios. M siendo una mujer increíblemente inteligente se preocupaba por dejar su marca en el mundo, como también en mostrarle al mundo entero que se equivocaba y este tenía que cambiar, aunque fuese a la fuerza.
Llegamos tambaleando al bar, pedimos más alcohol en sus diferentes formas: tequila, cocteles, whiskey, hasta que al final todos teníamos una cerveza. La noche siguió justo como cualquier otra. Un par de amigos y yo habíamos decidido conocer a las nuevas españolas que habían llegado de intercambio y que se mantenían todas sentadas en una esquina casi sin hablar y con cara de estar totalmente perdidas. Justo antes de irme decidí voltear para buscar a Thomas y a M, los encontré cerca de la mesa de billar esperando su turno para jugar, se encontraban en una muy mala forma como para incluso considerar ganar, aun así, me alegré al ver que el plan de M no seguía su curso, ya que por fin notaba esa mirada perdida de M que hacía parecer que se había enganchado al hablar con Thomas.
Casi al llegar a la mesa donde se encontraban las españolas, noté que por la puerta entraba la chica de la que había hablado antes, la novia no oficial de Thomas, se veía increíble y se dirigía a la mesa de billar en busca de Thomas que se encontraba jugando con M. En mi mente aturdida sabía que ese era el momento crítico, sabía que, si Thomas le hacia caso y se iba con ella, nada ocurriría. Me detuve en seco, mis amigos me jalaron, apenas escuche cuando me preguntaban si me daba miedo, pero no podía moverme, estaba hipnotizado por el momento, con todas mis fuerzas recé porque Thomas le hiciera caso, porque él le tomara la palabra y M tuviese que buscar a alguien más, pero por más que le rece a quien sea que estuviera escuchando, esto no ocurrió. Thomas la saludo y cuando ella intento acercarse para darle un beso el le dio la mejilla, señalo a M quien sonreía de mejilla a mejilla, la chica no saludo a M, pero M lo hizo mientras rodeaba la cadera de Thomas con su brazo. No pude ver la expresión de la chica, pero supongo fue desgarradora, se alejo sin darle la espalda a la nueva pareja, choco con la mesa de billar y salió corriendo con su mirada fija al suelo.
Estaba demasiado embriagado o tal vez triste por lo ocurrido para hacer algo al respecto, tal vez por desinterés o por miedo, preferí continuar con lo que mis amigos querían y simplemente decidí ir en busca de las españolas que ya se encontraban hablando con mis otros amigos. Me acerqué, me presenté y me senté en la mesa donde había más cerveza que gente alrededor de la mesa. En efecto las españolas llegaron hace un par de semanas y se morían por conocer a otros estudiantes extranjeros, tal vez gente que como ellas hiciera un Erasmus, eran agradables, inocentes y básicamente lo que todos somos al llegar a un país nuevo. Una chica se acercó a mi y en voz baja me pregunto si sabíamos donde podría conseguir marihuana o algo por el estilo. Para todos aquellos que han vivido en una residencia estudiantil o que han estado de intercambio, saben con certeza que siempre en el bar más concurrido o más cercano a donde se encuentra la mayoría de los estudiantes, siempre hay uno o dos personajes haciéndole platica al barista, tal vez por complicidad o por que llevan años frecuentando el mismo local, personajes que es bueno conocer, pero hasta cierto punto, gente que vende y consume drogas de todo tipo. Nuestro grupo sin duda conocía a estos tipos pues un par de amigos consumían cannabis con frecuencia y que va, en algún momento todos fumamos un porro por diversión. Uno de mis amigos escucho la pregunta de la chica, se echo a reír y sin más le dijo que aquí no era necesario susurrar al respecto, la tomó de la mano y se dirigió al bar donde se encontraba dicho sujeto, al pasar por la mesa de billar y ver a donde se dirigía M lo cogió del codo y le dio un billete.
Me levante con la intensión de detener a mi amigo, de ir con Thomas, de ir con M, pero antes de poder actuar una española con la cual estuve hablando me sujeto del brazo, me pidió que no me fuera y me besó. No busco perdón ni redención, solo quiero que alguien lea esta historia, pues yo sé que ni siquiera intente detenerla en todo lo que llevaba la noche, pero estoy seguro de que muchos hubieran hecho lo mismo, ahí en medio de la noche una mujer hermosa me pidió que no me fuera y me regalo un beso, a mí, alguien que es inseguro, que es un nerd, que es medio alcohólico y que en ese punto de su vida se encontraba perdido. Así me olvide de la droga, de mi amigo y me concentre en Ana Carmen, la chica española.
Mi amigo consiguió la marihuana y un poco de éxtasis, según él para la acción que vendría después. Salimos todos un poco menos embriagados del bar y con el cerebro menos aturdido cruzamos el puente que conducía a una colina de donde se podía ver la ciudad entera iluminada por los faroles que colgaban paralelos a las calles y el cielo que se encontraba despejado y estrellado; ahí fumamos marihuana, las chicas españolas, mi grupo de amigos, M y Thomas, todos charlamos y nos reímos bajo el efecto del alcohol y la marihuana mezclados. En par se fueron yendo mis amigos y las españolas, hasta que solo quedábamos M, Thomas, Ana y yo. Ana insistió en que tomáramos la píldora que nos había dejado mi amigo y siguiéramos la fiesta en su cuarto, yo quería tomar su palabra, pero no me atrevía a dejar a mi amigo y a M a solas, tenía miedo y supe que M lo había leído en mis ojos, por eso se levantó, me ofreció su mano y me pregunto si podíamos hablar. Le pedí a Ana unos minutos para despedirme de mi amiga.
-No te preocupes, ve con ella, no habrá problemas, todo estará bien. – me miro a los ojos y tomo mi mano.
- ¿Puedo confiar en ti entonces? – le pregunté y ella afirmo con su cabeza, me despedí de Thomas con un gesto y les deseé buenas noches.
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